La milla y los pies


Bueno criaturas el Covid sigue dando sus enseñanzas, aquí les escribiré otro relato y enseñanza que me ha dejado este tiempo de pandemia, como les conté en el blog pasado sobre mi COVID y todo lo que viví en mi llegada a Colombia (si no sabes de que te hablo tienes que ir a leer el blog anterior) después de todo esto había llegado el tan anhelado día de poder viajar a ver a mi familia, ya estaban listas las maletas, el tiquete listo todo estaba ok y yo me disponía a pedir el Uber, en esos momentos me entro una llamada y era mi mamá, me saluda como de costumbre y me dice: “tu prima tiene COVID y no se ha sentido nada bien, creo que me iré yo a cuidarla”, en mi mente se me pasaron mil cosas que podrían llegar a suceder si mi mamá se iba a cuidar a mi prima (mi prima vive sola y en otra ciudad) que inmediatamente dije: yo iré a cuidarla, me despedí de mi mamá y me dirigí hacia la ciudad de mis papás.

Durante el viaje tuve mucho tiempo para pensar, si te soy muy sincera no quería irme para donde mi prima, llevaba mucho tiempo viajando y anhelaba mi casa, mi cama y sabía que serían otros 14 días fuera de mi casa, sin mi familia y realizando todo en la casa de ella, en ese momento mi amigo, mi parcero me dice: ¿si no viniste a este mundo a servir, entonces a que viniste? Y yo: Espíritu Santo estoy cansada y no deseo ir, en ese momento llego un pasaje de la Biblia a mi mente.

 Si un soldado te exige que lleves su equipo por un kilómetro, llévalo dos.” Mateo 5:41

El Espíritu Santo empezó hablar a mi corazón, si no eres tú mis manos en este mundo ¿Quién más lo será? Si no eres tú quien sirve a pesar de tus circunstancias ¿Quién más lo hará? Si no eres tú que camine esa milla extra ¿Quién mas la caminara? Recuerda que tú caminas la primera milla en obediencia y la segunda lo haces por amor; en esta temporada donde el mundo esta lleno de tantas cosas ¿estas caminando la milla extra por otros? O te estas enfocando solamente en tú bienestar.

En ese momento descubrí lo que Dios quería en mi vida en ese momento, la enseñanza que necesitaba aprender, dejar mi egoísmo y poder responder a la necesidad de otros.

“Así que se levantó de la mesa, se quitó el manto, se ató una toalla a la cintura y echó agua en un recipiente. Luego comenzó a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura.” Juan 13: 4-5

El lavar los pies en la época de Jesús era el trabajo que nadie quería hacer, era la labor que debía hacer el esclavo de menor rango, era el trabajo mas denigrante de la época, pero sabes Jesús sabía que él había venido a este mundo a enseñarnos el valor del servicio, el despojarse de su posición o su estatus para servirle a otros.

Y eso es lo que Dios me mostro con todo esto que estaba viviendo, me mostro que es el tiempo de llevar la iglesia más allá de las cuatro paredes y caminar esa milla extra por ese familiar que no te cae bien, es el momento de ponerte de rodillas y lavarle los pies a tu esposo, es el momento de caminar esa milla extra a llamar a esa persona que te causo daño y decirle que lo perdonas, es el momento de traer una toalla, un recipiente y lavarle los pies a tu jefe, es el momento de cargar una milla extra esa preocupación de ese amigo en oración y es el momento de tomar esa toalla y lavar los pies de todas esas personas que no conocen de Jesús.

Fuimos llamados a dar esa milla extra y lavar los pies a otros, si a este mundo no vinimos a servir entonces no servimos para este mundo. 

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