Bendito día
Era un 27 de noviembre, un día frío en la ciudad de Nueva York, me llamaron para contarme que esa noche habría un evento en la iglesia y vendría un gran predicador, así que sin dudarlo sabía que debía estar allí.
Desde el momento en el que supe que iría mi corazón se inquietó de una manera que nunca lo había hecho y en el tren de camino me preguntaba qué tenía planeado Dios para mí y si lo conocería de maneras diferentes. Ya llegando a la conferencia, quiero decirte que no era algo normal, se sentía un gozo que no puedo explicar y sabía que algo especial iba a suceder. Cuando comenzó la conferencia, el Espíritu Santo empezó a moverse de una manera increíble y yo simplemente estaba en éxtasis. Empezamos a adorar y orar de una manera sorprendente, cuando de un momento a otro Dios me confrontó diciéndome: “Tú me conoces, tú conoces a Jesús, pero no conoces al Espíritu Santo”. ¡WOW! Fue como un baldado de agua fría. No te imaginas cómo salí de la conferencia. Estaba preguntándome cómo esto era posible, si yo creía que tenía una relación con el Espíritu Santo. Desde ese día esas palabras no salieron de mi corazón así que decidí empezar a buscarlo con intensidad y ser intencional en tener una relación con Él, ese se convirtió en uno de mis propósitos de año nuevo.
Juntos empezamos un viaje emocionante, que sin duda ha sido el mejor de mi vida y sé que nunca se acabará, lleno de aprendizajes y retos; y hoy entiendo que cuando Jesús dijo en Juan 16:7, (NTV): “En realidad, es mejor para ustedes que me vaya porque, si no me fuera, el Abogado Defensor no vendría. En cambio, si me voy, entonces se lo enviaré a ustedes”, esto era realmente necesario; porque ¿se imaginan que Jesús estuviera en esta época? Seguro tendría multitudes a su alrededor y si quisiéramos tener un encuentro con Él tendríamos que viajar a Jerusalén, luego hacer alguna enorme fila, pasar un largo tiempo allí hasta tener la oportunidad de verlo y al llegar el momento posiblemente no podríamos estar horas y horas con él porque detrás vendrían más personas deseando lo mismo. Por eso creo que definitivamente todo plan de Dios es perfecto y Jesús debía irse para poder dejarnos al Espíritu Santo: nuestro amigo, consolador y ayudador.
“¿Cómo sabemos que permanecemos en él, y que él permanece en nosotros? Porque nos ha dado de su Espíritu”, (1 Juan 4:13, NVI).
Y sabes, Él está disponible para nosotros 24/7, cada segundo de nuestra vida dispuesto a escucharnos, amarnos y tener una relación de intimidad con nosotros. Él es quien nos capacita, nos ayuda a vivir la clase de vida justa que nos hace gozar del favor de Dios, tiene el poder de librarnos de las cosas que nos atan, nos lleva a la transformación de nuestras vidas, y lo hace por medio de ríos de agua viva que solo Él puede traer.
“Pido en oración que, de sus gloriosos e inagotables recursos, los fortalezca con poder en el ser interior por medio de su Espíritu. Entonces Cristo habitará en el corazón de ustedes a medida que confíen en él. Echarán raíces profundas en el amor de Dios, y ellas los mantendrán fuertes”, (Efesios 3:16-17, NTV).
Indudablemente todos necesitamos conocer a este sujeto que Dios me mostró y es por eso que hoy quiero retarte a que conozcas al maravilloso Espíritu Santo, porque Él traerá a tu vida fruto, favor, plenitud y libertad, estas son las gloriosas riquezas que puedo garantizarte: nadie en este mundo te podrá dar. Ese 27 de noviembre Dios tenía un nuevo vino para mí que cambió mi vida de una forma que nunca lo hubiera imaginado y si lo hizo conmigo, tengo la plena certeza de que lo hará contigo, solo sé intencional en esta relación y haz del Espíritu Santo tu mejor aliado.
*Este blog lo escribí para @elcafedelosmiercoles

No hay comentarios: