¿Eres tú nuevamente?
Hoy, literalmente, te escribo con mi corazón en la mano. Quiero ser lo más real, honesta y vulnerable contigo, desde el primer día que decidí empezar a escribir para el blog, hice el trato con Dios de que escribiría realmente lo que sentía, sin mascaras o tratando de lucir siempre bien, algo que te aseguro que por mucho tiempo pude hacer muy bien, sin embargo, descubrí que hay mas crecimiento en la vulnerabilidad que en la apariencia.
Estoy pasando por una temporada increíble, viviendo algo por lo que tanto había orado, pero hay días que caigo, hay días que no me quiero ni levantar, estoy en un momento de tanto cambio en mi vida que no sé muchas veces como manejarlo y ahí es cuando vuelve aparecer la bendita ansiedad. No sé si tú luchas con ella, pero quiero decirte que yo llevo varios años luchando día a día; ¿Cómo puede esto ser posible? ¿Otra vez? ¡No es justo! Pienso, ¿por qué tienes que llegar nuevamente?
Una lagrima rueda por mi mejilla escribiéndote esto. Siendo muy honesta contigo, me he encargado de derramar tanto sobre otros que me he quedado vacía por dentro. Ha sido un tiempo de mucha lucha, donde puedo ver que no he tenido la misma intimidad que tenía con Dios ¿Qué paso? ¿Qué está pasando? ¿Fue mi responsabilidad llegar a este estado permitiendo que otras cosas ocuparan el lugar de Dios? Con toda sinceridad puedo decirte que sí, bajé la guardia y me confié. Que grave error.
Nuevamente me siento como Pedro, cuando fue con los discípulos a pescar. Pedro ya había visto a Jesús cara a cara, Él ya le había dado una dirección “Pedro suelta la red que te enseñaré a pescar hombres” ¿Pedro qué haces pescando cuando deberías estar llevando las buenas noticias? ¿Qué estás haciendo? Así me siento ¿Qué estoy haciendo? Estoy volviendo a pescar, estoy volviendo a mi antigua manera de vivir, dejando un lado lo que Dios ya había dicho que hiciera, que fácil es perder la perspectiva y esto me hace pensar ¿sobre que bases quiero construir?
Cuando pierdo la perspectiva es cuando ella llega nuevamente, cuando mi mente toma rienda suelta, cuando mi vida es gobernada por emociones y sentimientos y no puedo ver a Jesús. Se me nubla la visión. Hoy más que darte tips, o una buena historia, quiero escribirte desde mi corazón, desde una parte que muchas veces no solemos mostrar, desde un deseo de no querer hacerlo, desde un estado de ansiedad donde mi cabeza no para.
Al igual que tú, tengo muchas luchas y una guerra constante. Sigo aquí luchando por un milagro de sanidad total en mi vida, esa soy yo, esta es mi vida, estas son mis luchas, estas son mis victorias. Si hoy lees esto te pido que me tengas en tus oraciones.
Y estoy seguro de que Dios, quien comenzó la buena obra en ustedes, la continuará hasta que quede completamente terminada el día que Cristo Jesús vuelva. Filipenses 1:6
Editado por: Emerson Martínez @ememartinez25

No hay comentarios: