Después de la cita
En el blog anterior te conté sobre
la gran cita que tuve con Jesús, pero la gran pregunta era ¿por qué Jesús me
había buscado? ¿Por qué a mí? ¿Qué me beneficia haber tenido esta cita? ¿Qué
quiere Dios conmigo?
Me sentía como aquella samaritana, una mujer que estaba en crisis. Mi vida estaba llena de áreas muertas y sin dar fruto. Sabes, en esta historia, y bueno también en la mía, Jesús rompió todos los protocolos religiosos, políticos y culturales: los judíos no pasaban por Samaria pero Jesús sabía que tenía que ir a salvar a una mujer que necesitaba del agua viva que solo Él puede dar, así mismo el rompió todos mis paradigmas religiosos, políticos y culturales para tener un encuentro que me salvaría. Él sabia que yo estaba sedienta y con deseos de agua viva.
“Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá. Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido.” Juan 4: 16-17
Nada se le escapa de las manos a Jesús, Él todo lo sabe, con solo 8 palabras reveló el pasado de aquella mujer y puedo decirte que Jesús también reveló mi pasado con palabras muy sencillas, examinando mi corazón, mostrándome áreas que no estaban funcionando en mi vida desde hace mucho tiempo y que se habían vuelto vasijas rotas para mí, pozos donde yo estaba buscando el agua de vida pero que jamás las iba a encontrar en esos sitios o personas.
“Porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.” Juan 4: 18
La samaritana había tenido 5 maridos, sin contar con su pareja actual, este ultimo ocupada el sexto lugar en su lista y si leemos la historia completa nos daremos cuenta que estaba buscando el séptimo para una nueva aventura; yo nunca me he casado, sin embargo, si habían muchas cosas que habían robado mi alma y corazón, que las había permitido y les había dado el poder para que llenaran el espacio que solo una persona podía llenar. Había fallado 6 veces, había mentido 6 veces, había puesto mi esperanza 6 veces en cosas y personas, había tomado 6 veces malas decisiones; pero algo pasa en esta historia que genera un clímax tanto en la vida de la samaritana como en mi vida. Como te conté, ella estaba buscando su séptima aventura, el 7 se menciona 737 veces en la biblia y significa perfección y plenitud, y sabes que, Jesús es eso, Él es la perfección y la plenitud de Dios en la vida de todos nosotros.
Jesús fue el séptimo en la vida de aquella samaritana y fue el séptimo en mi vida, fue el único que verdaderamente nos amó y cambió nuestro destino para siempre. Detengámonos en algo importante, cuando Jesús le dijo a la samaritana que trajera a su “marido” ella obedeció y fue la milla extra, no sabemos si su marido iría finalmente, pero lo que si sabemos es que trajo a todas las personas que ella pudo imaginar, siendo la primera mujer evangelista del mundo. De ser una mujer sin propósito paso a ser una mujer llena de fe.
Jesús salva a los pecadores para salvar a otros pecadores. Eso fue lo que Él hizo y sigue haciendo, lo vi con mi vida, Él me salvó para darle sentido a mi vida y esto no solo quedo ahí, me salvó para darme un trabajo específico, y créeme, tu también lo tienes. Él primero trabajó en mí para después trabajar a través de mí; entendí que después de la cita venía una misión, venía un propósito. Cuando tu tienes esta cita tu vida empieza a cobrar sentido y si tú ya conociste a Jesús, tanto tú como yo tenemos la responsabilidad de crear puentes y comunicar las buenas nuevas. Siempre habrá una samaritana esperando por alguien a quien pueda ofrecerle el agua de vida que saciará su sed eternamente.
La cita se convirtió en un camino de nunca acabar, se convirtió en un propósito de vida y un llamado que trascenderá hasta la eternidad.
“Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres: Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo? Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a él.” Juan 4: 28-30
Editado por: Emerson Martínez @ememartinez25
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