La cita




Pienso en la cantidad de citas que he tenido en mi vida, no solo de amor, sino también las de trabajo, medicas, de viaje, etc.. No sé, pero hay citas que me emocionan más que otras. Por ejemplo, aquella en donde quedaste de verte con esa amiga que no frecuentabas hace tiempo es emocionante, pero aquella cita en el odontólogo, la verdad no me emociona en lo más mínimo.

En el año 2014 tuve una que jamás pensé que iba a tener en mi calendario. Una cita que si me pongo a pensar ahora, le huía inconscientemente. Era un domingo como cualquier otro, estaba en la casa de una amiga acompañada de unos amigos y de mi exnovio. En un momento mi amiga me dice “y si vamos a este lugar”, a lo que yo no acepté, le dije que me daba pereza y que simplemente no me interesaba, pero todos allí insistieron que debíamos ir. Yo, sin embargo, seguía reacia a la idea, pero en un momento me vi en el carro conduciendo hacia ese lugar. Llegamos y había, literal, un mar de gente. Tocaba hacer una fila de casi tres cuadras para poder entrar y me hubiese encantado que vieras la expresión de mi rostro (soy muy expresiva con mi cara, no necesito hablar, mi cara lo dice todo) tenía una cara despostada y aburrida. Indudablemente no estaba feliz en ese momento.

Por fin entramos a dicho lugar. Todo comenzó y sin explicación alguna lagrimas empezaron a rodar por mi cara, no entendía lo que estaba pasando, sin embargo, tenia un sentimiento de que había llegado al lugar que había estado buscando por años, un sentimiento de pertenecer, de paz y amor empezó a llenar mi cuerpo. No entendía lo que estaba pasando, lo único que quería es que eso jamás se acabara. Ese día tuve LA CITA, esa que no había querido agendar en mi calendario, la cita que me daría la sanidad que necesitaba mi alma, la cita que me daría la salvación a una vida eterna, la cita donde todos mis pecados fueron perdonados, la cita donde empezó un propósito, la cita donde conocí el amor de mi vida cara a cara, la cita donde todos mis males fueron sanados, la cita donde todas mis deudas fueron pagadas, la cita donde recibí la herencia más preciada. Si ese día conocí y acepté a Jesús como mi Señor y Salvador.

Mi exnovio llevaba 6 meses invitándome que fuera a la iglesia a la que él había empezado a ir y yo llevaba diciéndole a Dios que no, pero con Él, las citas, algún día se cumplirán y mi día había llegado.

Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones. Jeremías 1:5

Por más que corramos huyendo, Él siempre nos encontrará primero. Esta es mi historia resumida de como llegué a los pies de Cristo y todos tenemos una historia única y hermosa. Él nos conquistó para que nosotros seamos conquistadores y si ya eres cristiano recuerda ese bello momento, ese primer amor, y no permitamos que lo cotidiano lleve esa cita a monotonía; y si no conoces a Jesús te invito a que te des la oportunidad de conocerlo, nada tienes que perder y te aseguro que ganarás muchas cosas. Si no llena tus expectativas te devolvemos tu dinero jajaja.

Esa cita que yo creía que no sería nada emocionante, resulto siendo la cita que marcaría un antes y después en mi vida, y puedo asegurarte que ha sido la mejor que he tenido y tendré por siempre. De hecho, fue tan buena que la cita todavía no ha terminado.

Nunca olvidaré que soy una pecadora (de las más terribles) salvada por la gracia de un Padre amoroso.

Esto tiene segunda parte, así que no te pierdas el blog de la otra semana.

Editado por: Emerson Martínez @ememartinez25

 

No hay comentarios:

Con la tecnología de Blogger.