Pelo a pelo
La ansiedad, la depresión y el
estrés tienen sus consecuencias. Como les he venido escribiendo en los últimos
blogs, ha sido un tiempo donde he tenido que aprender a abrazar el desierto,
ser paciente y aprender a entregar el control de las cosas; muchas veces no
pasamos la lección tan rápido como quisiéramos por nuestra desobediencia.
Hace una semana me di cuenta, bueno no yo precisamente, sino mi hermana que literalmente me estaba quedando calva, se dio cuenta porque le pedí que me planchara mi cabello y ella muy sorprendida me dice: tienes un hueco en la cabeza, me tomo una foto y efectivamente vi por mis propios ojos el hueco en mi cabeza. Fue toda una sorpresa, pues jamás había sufrido de alopecia, como se le conoce a esta enfermedad; empecé a buscar remedios y comprar cosas para atacar esto, sin embargo, el Espíritu Santo me dijo: sabes que esto tiene que ver más de adentro que de afuera.
Y para que te voy a mentir, Él, como raro, tenía la razón. Estaba viviendo un momento de mucho estrés, ansiedad, preocupación, pensando demasiado y mi cuerpo viviendo las consecuencias de esto. Pasé y estoy pasando por un tiempo de crisis en la que la ansiedad se apoderó de mi corazón, donde las ganas de adelantarme al futuro me estaban haciendo perder la noción del presente, por lo que el estrés y la frustración reinaron; “no puedes seguir así” replicó Roberto (así se llama el Espíritu Santo para mí, después les cuento esta historia).
Él sabe cómo hablarme y tocar mi corazón para encaminar mis pasos y darme el enfoque que había perdido. Todavía no me siento con el 100% que he experimentado anteriormente, pero sé que esto es un proceso, así como mi cabello irá creciendo pelo a pelo, Él ira nuevamente día a día restaurándome, porque a Dios no lo sorprende absolutamente nada, su soberanía nos debe enamorar cada día y todo lo que nosotros creemos que es malo, sin duda acabará obrando para bien y esto no será la excepción.
Si tu eres cristiano y estas con sentimientos de depresión o ansiedad, no sientas culpa, y si no eres cristiano y estás pasando por esto, quiero decirte que no estás solo y que Jesús se hizo hombre igual a nosotros, también sufrió muchas aflicciones y te contaré que sufrió depresión.
“Se llevó a Pedro y a los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y comenzó a afligirse y angustiarse.” Mateo 26:37
1. Escogió a algunos amigos cercanos para que estuvieran con él: “Se llevó a Pedro y a los hijos de Zebedeo…” Mateo 26:37.
2. Abrió su alma a ellos. Les dijo: “Mi alma está destrozada de tanta tristeza, hasta el punto de la muerte.” Mateo 26:38
3. Les pidió que intercedieran por él y lo acompañaran en la batalla: “Quédense aquí y velen conmigo”. Mateo 26:38
Cuando llega a nuestra vida algo que parece amenazar nuestro futuro, recordemos: las primeras ondas expansivas de la bomba no son pecado, el verdadero peligro es ceder ante ellas. Rendirse, no hacer guerra espiritual y la raíz de esa rendición es la incredulidad: fallamos en no luchar por fe en la gracia venidera. No abrazamos todo lo que Dios promete ser para nosotros en su Hijo.
Jesús nos muestra otro camino, este camino no es pasivo ni nos libra del dolor. Debemos buscar amigos espirituales en quien confiar, abrir nuestra alma; pedirles que velen y oren con nosotros. Y nada más renovador que poder derramar nuestra alma delante del Padre. Aprender a descansar en la soberana sabiduría de Dios y fijar nuestros ojos en el gozo puesto delante de nosotros y en las preciosas y magníficas promesas de Dios.
En esto estoy trabajando en esta temporada, a Dios nada se le sale de control. Gracias Luisa @bejoyful_lu, Sarita @sarigare, Nora @ellaesmichel y Mich @michel_chairesz por acompañarme en este proceso, Dios nos pone ángeles en el camino. Y se que mi pelo volverá a crecer.
Editado por: Emerson Martínez @ememartinez25

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