Es una palabra
¿Qué tanto nos cuesta creer en
los milagros? ¿Qué tanto confiamos en Dios? ¿Creemos realmente? Son preguntas
que han pasado estos días por mi cabeza. Que difícil es volver a confiar en
alguien que ha traicionado esa confianza ¿verdad? Bueno pues así me sentía yo,
sentía que Dios había traicionado mi confianza, sentía que Él no había cumplido
su palabra, así estaba mi corazón y mi mente almacenaba un montón de
pensamientos que alimentaban más ese sentimiento.
Muchas veces cuando Dios nos
promete algo y vemos que avanzan las cosas, pero de un momento a otro como que
todo se ve frustrado, no salen los planes como tú pensaste, te sientes frustrado
y derrotado, no preguntamos ¿dónde esta Dios? ¿Me invente todas estas palabras
de parte de Dios? Esas eran mis preguntas hace un par de meses, tantas
promesas, tantas señales, tantas confirmaciones, pero en mi mundo real nada estaba
saliendo como yo planeaba y no voy a mentirte, mi confianza en Dios fue disminuyendo,
sentía como que Él había mostrado mi dulce favorito, pero no lo podía tomar. ¡No
es justo! Gritaba mi corazón.
Estaba frustrada con Dios y
conmigo misma, nada me parecía justo y yo estaba siendo una hija berrinchuda.
Jesús
le contestó: —¿No te dije que, si
confías en mí, verás el poder de Dios? Juan 11:40
Confiar ¿qué es confiar? Según lo que encuentro en internet es, “demostrar confianza (esperanza firme) hacia una persona o una
cosa”, eso es lo que no estaba teniendo: una esperanza firme hacia Dios. Mis
deseos y tiempos habían nublado mi confianza y esperanza hacia Él y que astuto
es el enemigo para alimentar esos pensamientos que nos alejan de Dios, sin
embargo, como siempre he dicho, Dios siempre será mas astuto que cualquier
otro, Él sabe cómo llamar nuestra atención. Cuando paso por momentos difíciles
no te voy a decir que mi entusiasmo y ánimo por hacer mi devocional son
inmensos, es cuando menos quiero leer la biblia o abrir mi boca para hacer una
oración, pero hace más de tres años le prometí que pasara lo que pasara jamás
dejaría de leer su palabra diariamente y llevo tres años cumpliendo, no ha sido
fácil porque, como te dije, hay días que es lo que menos quiero hacer, pero
gracias a esa promesa pase lo que pase me levanto a leer la Biblia.
Y entonces, en esos días, Dios en su palabra lo único que me
mostraba era la palabra confianza.
Confiar en Dios es estar totalmente seguro de que uno va a
recibir lo que espera. Es estar convencido de que algo existe, aun cuando no se
pueda ver. Dios
aceptó a nuestros antepasados porque ellos confiaron en él. Hebreos
11: 1-3
Así como un
cuerpo sin alma está muerto, también la confianza en Dios está muerta si no va
acompañada de buenas acciones. Santiago 2:26
Que nuestra
confianza, esa esperanza firme en Dios, nunca sea destruida por nuestros
caprichos, por querer hacer las cosas a nuestra manera, por nuestra impaciencia.
La confianza en Dios nos lleva a buenas acciones, nos dará pensamientos de
esperanza, creencias irremovibles, pasos de fe y resultados que honrarán a Dios.
Hoy Dios
nos recuerda tanto a ti como a mí:
Jesús le contestó: —¿No te dije que, si confías en mí, verás el poder de Dios?
Él no ha acabado, Él no ha terminado, lo que estas viviendo no es
el final, tu historia no acaba así, Él solo nos está pidiendo una cosa y es:
¡CONFÍA! Y te tengo otra noticia:
A eso se refieren las
Escrituras cuando dicen: «Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ninguna
mente ha imaginado lo que Dios tiene preparado para
quienes lo aman» 1 Corintios 2:9
Editado por: Emerson Martínez @ememartinez25

No hay comentarios: