La misma piedra


Cuando comencé en el caminar con cristo creí que todo seria color de rosa, que jamás volvería a tener problemas, que mis luchas, que mis tentaciones se irían, que el pecado no tocaría más a mi vida, que todo seria como en los cuentos de Disney donde todo acaba “y fueron felices para siempre”.

Sin embargo, nada fue así, es como si me hubieran metido en una licuadora llena de lodo, todo se empezó a mover mas fuerte y el panorama no se veía nada alentador, ¿Cómo podría ser esto posible? Este no fue lo que yo me imagine, pasaron los días y todo lo que yo creía que había “sanado” salió a la superficie, donde los sentimientos se hacían cada vez más fuerte; Jesús me tomo de la mano y me dijo es momento de hacer una limpiezas y fue así como empezamos un proceso de limpieza total en mi mente, corazón y alma; era justo y necesario, la suciedad tiene que salir a la superficie para poder ser removida, sin embargo eso no nos agrada puede oler mal y puede tener un aspecto que no nos gusta pero si queremos todo limpio es necesario.

Claro que vi cosas mías que no me agradaban ni cinco, ¿a quien le gusta que le digan las cosas que esta haciendo mal? A mi personalmente no me gustaba ver la realidad de mi vida y como había hecho tantas cosas mal.

Y entonces agregó: «Es lo que sale de su interior lo que los contamina. Pues de adentro, del corazón de la persona, salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, el robo, el asesinato, el adulterio, la avaricia, la perversidad, el engaño, los deseos sensuales, la envidia, la calumnia, el orgullo y la necedad. Todas esas vilezas provienen de adentro; esas son las que los contaminan». Marcos 7:20-23
 
Estaba contaminada, mis frutos no eran nada agradables, en definitiva mi vida estaba muy lejos de ser llamada una vida ejemplar y sabes lo sigue siendo, no soy perfecta y sigue teniendo luchas diarias, las cosas no serán fáciles sin embargo si serán mucho mas llevaderas cuando te agarras de la mano de Dios, puedo decirte que día a día batallo con pecados, que todavía no he visto la victoria en áreas pero si miro mi vida así atrás puedo decirte que mi vida no ha vuelto a ser la misma.
 
El propósito del ladrón es robar y matar y destruir; mi propósito es darles una vida plena y abundante. Juan 10:10
 
Nuestro único y verdadero enemigo es el diablo, el sabe muy bien que áreas son mi debilidad y pondrá todo para hacerme caer y quiero decirte que hay veces que caigo, que tropiezo con la misma piedra que algún día tiempo atrás me hizo caer, puedo decirte que el enemigo pondrá tantas trampas para vernos derrotados sin embargo puedo decirte que cuantas veces he caído, Dios en su misericordia ha vuelto a levantarme, mostrándome que si yo caigo es porque permito pasar limites que yo misma con el Espíritu Santo había establecido, todo tenemos un área de mucha batalla bueno yo no soy la excepción, y quiero ser muy honesta pensé que ya había sido prueba superada que esta super fuerte con todo el tema, que ya todo estaba sanado, que ya no le permitiría al enemigo a volverme a seducir con sus mentiras, pero no fue así, baje la guardia, me confié y eso me hizo tropezar con la misma piedra con la que algún día creí que la había lanzo tan lejos que jamás la volvería a ver.
 
Aquí estoy yo contándote que soy tan humana como tú, que Dios sigue haciendo la obra en mí, que cometo errores y que me caigo; que muchas veces el enemigo usa todo esto para traer culpa y alejarme de Dios, sin embargo El me recuerda que si El usara solo a las personas perfectas se quedaría sin nadie para hacer la obra, que hasta mi debilidad será usada por Dios, que mi desierto será el oasis para otros; con esto quiero decirte yo me equivoco y si te has equivocado no te alejes en cambio agárrate más duro de Él, y sigue caminando en este mundo que no será más fácil o donde las circunstancias no terminan pero lo que si se es que lo que Dios comienza no lo deja a medias.
 
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio y renueva un espíritu fiel dentro de mí. Salmo 51:10

Así es el Espíritu Santo sigue barriendo, trapeando y limpiando el polvo en mi vida, hoy doy gracias a Dios por mis caídas porque esto me hace mas dependiente de El y no confiarme en mi propia sabiduría. Deja que El saque lo sucio que hay, no vivamos en medio de la suciedad cuando El nos llamo a vivir en la limpieza, la limpieza de corazón.

Editado por: Emerson Martínez @ememartinez25

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