Volver a empezar

 


De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 2 Corintios 5:17

He perdido la cuenta de cuantas veces en mi vida he tenido que "volver a empezar". En su momento lo he visto como algo doloroso, pensamientos de culpa y vergüenza invadían mi mente, las lágrimas no me permitían ver bien que lo que estaba sucediendo era una bendición, y lo único en lo que me podía concentrar era en el dolor.

Me ha costado aprender, porque implica un acto de aceptación, de humildad, de querer hacer el esfuerzo de dejar ir y al mismo tiempo recibir; dejar ir lo que yo creía, lo que yo pensaba, lo que yo sentía, lo que yo quería, y eso que muchas veces nos cuesta tanto, aceptar lo que Dios permitía. Sí, hay cosas que Dios permite, más no son exactamente porque Él las hubiera decidió o querido así.

Dios nos ha hecho libres a todos, algunas veces esas libres voluntades afectan la historia, nuestra historia, nuestras vidas y a veces la vida nos hace favores que duelen: las cosas se terminan, se acaban, cambian, no vuelven a ser, y toca volver a empezar.

Volver a empezar viene con una gran oportunidad, la oportunidad de poder decidir: "ESTÁ VEZ CON DIOS, COMO DIOS QUIERE, COMO DIOS MANDA." Y en ese momento, cuando con sinceridad le decimos a Dios orando, "Señor, esto es lo que yo pienso, lo que yo creo, lo que yo siento, lo que yo quiero, pero tú Señor sabes más que yo, sabes lo que necesito y lo que me conviene, en ti confío". En ese momento Dios sonríe y nos mira con amor y abre sus brazos.

Porque la confianza es una gran muestra de amor, cuando somos capaces de decir “Señor yo confío en ti, hagamos las cosas a tu manera, como a ti te gustaría, voy a ponerme a un lado y dejarme guiar por ti, por tus inspiraciones, quiero ser dócil a ti, cumplir tu voluntad." En ese momento los cielos se abren si lo hacemos con sinceridad; sin embargo, esta es solo la primera parte, aceptar.

¿Te imaginas cual es la segunda parte? Es igual de importante que la primera, es actuar. Ser coherentes, constantes en esa coherencia, perseverantes y disciplinados.

En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. Efesios 4:22-24

Eso sí que alegra a Dios y ahí sí que las puertas del cielo se abren ¿Cuánto deseas tener paz interior y ser feliz? ¿Renunciarías a todos tus planes y conceptos e ideas para hacerlo? ¿Qué tal que Dios sepa exactamente que te haría feliz y como, pero es diferente a lo que te habías planeado? Tal vez es más sencillo de lo que pensabas.

No tengamos miedo si las cosas no salen como pensábamos, por algo no pasaron como tu querías y Dios te esta abriendo una nueva puerta diciéndote: volvamos a empezar y esta vez juntos.

Pues estoy a punto de hacer algo nuevo. ¡Mira, ya he comenzado! ¿No lo ves? Haré un camino a través del desierto; crearé ríos en la tierra árida y baldía. Isaías 43: 19

Editado por: Emerson Martínez @ememartinez25

No hay comentarios:

Con la tecnología de Blogger.