Roberto

 


Algunos de ustedes me han preguntando: ¿cómo tienes esa relación tan especial con el Espíritu Santo? Y la verdad ha sido un descubrir de tres años, cuando acepté a Jesús en mi vida no entendía muchas cosas y una de ellas era sobre quién era el Espíritu Santo. O sea, en mi cabeza tenía, por decirlo así, una imagen del Padre; de Jesús claramente es más fácil, pero cuando pensaba en el Espíritu Santo se me dificultaba pensarlo. Será un viento, una paloma o una mujer, eran preguntas que me hacía y al no tenerlo claro me llevaba a no tener una intención clara de una relación con El. Sin embargo, eso cambio en un encuentro que tuve hace dos años (que he contado en entradas anteriores).

Él es Roberto, ¿Cómo así que Roberto? Sí, para mí el Espíritu Santo se llama Roberto. No estoy loca, surgió de una experiencia que Dios me permitió vivir el año pasado cuando estuve en México. Allí, tuve la oportunidad de conocer a una persona increíble que me daba la clase de método inductivo en la Biblia y un día nos permitió conocer a otra persona que cambio también mi forma de ver al Espíritu Santo. Estábamos todos reunidos y tuvimos un momento de preguntas y respuestas y yo tenía en mi corazón preguntarle como era su relación con el Espíritu Santo, el muy amablemente respondió a mi pregunta y empezó diciendo: “bueno para mí el Espíritu Santo se llama” y dijo el nombre de una persona y eso me causo algo en mi corazón, salí de la clase con un deseo de tener una relación tan personal con Él y que tuviera un nombre específico.

Les pido que, por medio del Espíritu y con el poder que procede de sus gloriosas riquezas, los fortalezca a ustedes en lo íntimo de su ser, para que por fe Cristo habite en sus corazones. Y pido que, arraigados y cimentados en amor. Efesios 3:16-17
 
Así que decidí, a la mañana siguiente, hacer mi oración y le pregunté al Espíritu Santo si a él le gustaría tener una relación así y que si le gustaba algún nombre en específico, sería un código entre nosotros. Mi oración quedo allí, pasaron un par de días, y una mañana orando sentí y veía en mi mente la palabra Roberto y yo sin entender nada pregunto ¿Roberto qué? a lo que sentí en mi corazón una frase que me decía: “así quiero que me llames, Roberto”. Sentí que era la contestación a la oración que había hecho días atrás. Terminé de orar y fui a buscar el significado del nombre Roberto, el cual significa: “brillante, resplandor, aquel cuya fama brilla”. Y literalmente empecé a llorar, sentí una paz en mi corazón y era la confirmación no solo a mi oración sino también al llamado que tengo. Cuando buscamos, siempre encontraremos.

Mi deseo es que todas las personas puedan tener una relación especial con Él. Es magnífico. Si tu deseo es conocer más de Dios y de Jesús, Él lo hará ya que a través suyo podemos conocer al Padre y al Hijo.

Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Romanos 8:14
 
Cuando en tu corazón hay un deseo real de conocerlo y entrar en intimidad con él y tú lo buscas día a día, Él se volverá real y se convertirá en tu amigo, compañero y consejero, y quiero decirte que Él es un caballero, no entrará a tu cuarto si tu no se lo pides, no se sentará en tu cama hasta que tu no se lo pidas y no te hablará hasta que tu no le hables a Él.

Y por último, te quiero retar a que hagas oraciones que te lleven a otro nivel en tu relación con él, la clave está en hablar lo que él habla, hacer lo que él hace y amar lo que él ama.

Editado por: Emerson Martínez @ememartinez25
 

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